
La historia de Amelie
Todo empezó con una tarta de chocolate
De niña, cada cumpleaños traía consigo la misma tarta de whisky. Mientras todos parecían disfrutarla, yo imaginaba una gran tarta de chocolate: esa que nunca llegaba a la mesa y que, sin saberlo, acabaría despertando mi curiosidad por la repostería.
Empecé en casa, entre natillas, tartas de Oreo y esas primeras recetas sencillas que invitan a perder el miedo al horno. Cada postre era una pequeña prueba, una ocasión para aprender y el comienzo de algo que todavía no tenía nombre.
En 2010 me apunté a un curso de repostería y descubrí el universo de los cupcakes. Me cautivaron su delicadeza, sus colores y todas las posibilidades que cabían en un dulce tan pequeño. Aquello transformó una afición en una verdadera pasión.
Con el tiempo, receta a receta y celebración a celebración, nació Dulces Amelie: una manera de crear los dulces que siempre quise encontrar en la mesa y de convertir cada encargo en un recuerdo especial.
Cada pedido se elabora en una vivienda particular. Consulta los ingredientes y alérgenos antes de confirmar tu encargo.